Mascotas y niños: el comienzo de una gran amistad

Llega un bebé a la familia y ahora… ¿qué hacemos con la mascota? Pues aprovechar todo lo bueno que nos traerá esta nueva relación.

 

Un perro o un gato no sólo tendrán entretenido a tu hijo, sino que le ayudarán a madurar. Tener que cuidar a un animal desarrolla su sentido de la responsabilidad mucho más que cuidar sus juguetes.

Un cachorro con hambre implica mucho más que una tablet sin batería. Y una tablet no necesita caricias... ¡al menos de momento! Un niño necesita aprobación y qué mejor premio que ver que su mascota es feliz gracias a él. Un gatito panza arriba es toda una señal de ¡trabajo bien hecho! Su primer sobresaliente. Luego está la organización. Si cada día tu hijo se encarga de darle de comer, de contar las veces que sacáis a pasear al perro y de comprobar que la arena del gato esté impoluta, la disciplina escolar será un juego para él. Y quizá opte a delegado de clase. ¡Su primer cargo importante!

Este amigo peludo también es bueno para su salud. Y todo gracias a sus bacterias. Aunque los gérmenes tengan mala fama, aumentan sus defensas. Su sistema inmunológico se acostumbra a pelear contra bacterias muy diferentes y esto le prepara mejor ante futuras enfermedades. No lo digo yo, criada a base de biberones y lametones de mi perro, lo dice un estudio realizado en Finlandia en 2012. Si va a tener un bebé, quizá sea mejor prevenir a su mascota ante la llegada del que será su nuevo pequeño, leal y, en ocasiones, aterrador compañero.  

 
 

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