El gato negro: su mala suerte

El gato negro es víctima de numerosas leyendas que le han dado mala fama y casi nadie lo quiere en casa. La mala suerte le persigue más a él que a quien se lo cruza.

 

Culpar por sistema a la mala suerte cuando algo sale mal puede ser síntoma de estar escurriendo el bulto; pero creer que la mala suerte nos la trae otro, ya es el colmo. Los  gatos negros, animales gafes por excelencia, han sido señalados culpables de muchas desgracias, y ésta ha sido su gran desgracia. Entre un gato negro y uno gris atigrado, ¿cuál crees que tendrá más opciones de ser adoptado?

Sobre el gato negro corren tantas ficciones y leyendas, a lo largo de diferentes épocas y  culturas, que es casi imposible desligarlo ya de su mala estrella. Lo han encasillado. Pocos saben, por ejemplo, que en países como Reino Unido o Japón el gato negro es presagio de buena fortuna. Cría mala fama y échate a temblar.

Una de esas leyendas decía que un emperador chino cuya hija tenía un gato negro que se escapó, anunció que toda persona que se encontrara con el gato y no lo capturara, sería ahorcada. Un monarca tan malvado como tacaño, con lo fácil que hubiera sido ofrecer una recompensa. Como era complicado atrapar al felino, lo último que un ciudadano quería era toparse con el gato negro. Y de ahí lo de la mala suerte de encontrarse con uno.

En la Edad Media se llegó a pensar que estos gatos "de color" (por ser políticamente correctos) eran demonios, y quien tenía uno era una bruja, algo que estaba perseguido. Y por aquel entonces no se andaban con multas sino con hogueras.

Pero al final todo esto se reduce a la imagen. El pelaje negro resalta el brillo de los ojos del gato. Da igual que el gatito sea un encanto si sus ojos lucen como lucían en la noche los faros de Christine, el coche diabólico de Stephen King. Qué más da si un gato negro ronronea mientras le acaricias si luego todos nos horrorizamos leyendo El gato negro, de Allan Poe (o viendo las versiones en cine). Hay que reconocerlo: el gato negro tiene aspecto de malote y la imagen cuenta. Es difícil crear una obra de terror con una ardilla.

El pelo negro no nos deja ver el bosque de carantoñas, tranquilidad y reacciones graciosas que acompaña a cualquier gato, sea del color que sea.

La mejor manera de conocer de verdad a un gato negro es convivir con él. Hay muchas y buenas razones para adoptar a cualquier gato. Pero hay una razón para decantarse por uno negro: que casi nadie quiere adoptarlo. Los gatos negros son, ante todo, gatos. 

 

 

 

 
 

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