Suka: La historia de una lucha

Suka es una bóxer de unos 6 años que lucha día a día contra la leishmaniosis, conocida también como la enfermedad del mosquito.

 

La vida de Suka no ha sido fácil. De sus primeros años no sabemos nada salvo que probablemente fue utilizada para la cría. No fue hasta que alguien la encontró vagando sola por las calles de Parla (Madrid) y la llevó a la perrera, cuando empezamos a saber de ella. Ya por entonces, la existencia de Suka pendía de un finísimo hilo. A la penosa situación de vivir en un chenil había que unir su lucha con una terrible enfermedad, la leishmaniosis.

Dar positivo en leishmaniosis en una perrera significa que o bien serás inmediatamente sacrificado o bien dejarán que sea la enfermedad quien haga el trabajo sucio. Al avance de la enfermedad había que sumar la llegada del invierno, algo que dejaba a esta preciosa boxer, que entonces contaba con apenas 5 años, en una situación muy complicada.

Cuando las cosas van muy mal, nos gusta creer que tenemos un ángel de la guarda que nos cuida y nos protege. Y cuando peor estaban las cosas para Suka, apareció el suyo. Ese ángel se llamaba Raquel.

A través de las redes sociales, se creó una cadena salvadora: Se publicó su durísima situación; una persona pagó la cuota para sacarla de la perrera; otra pagó el tratamiento y finalmente Raquel la acogió en su casa. La unión de varias voluntades hizo que Suka pasara de acabar sus días en una fría perrera consumida por la leishmaniosis, a tener un hogar donde se la quiere y se la ayuda a combatirla.

Se calcula que en España alrededor de un 10% de perros tiene diagnosticada esta enfermedad. Eso sin contar los que viven en la calle y no están controlados. A pesar de todos los esfuerzos en la investigación, no existe una cura definitiva aunque sí se conocen muchos tratamientos que ayudan a los perros que padecen esta terrible enfermedad a mantener una buena calidad de vida. En la actualidad hay una vacuna preventiva y una autovacuna para tratar de curar la leishmaniosis, pero por lo reciente de su aparición en el mercado no se conoce todavía su efectividad. Como en todo, hay defensores y detractores del uso de ambas.

La leishmaniosis se contrae por la picadura del mosquito Flebotomo, un insecto que habita en el sur de Europa. La elevación global de la temperatura ha ayudado a la proliferación de este mosquito, que es más frecuente en climas templados y con escasa humedad. Un dato más en contra, y van muchos, del cambio climático. No se contagia entre perros, ni de perros a personas, la única fuente de contagio es el mosquito, más concretamente la hembra de esta especie.

Prevenir y detectar a tiempo es fundamental en la lucha con la leishmaniosis. Hay sprays, pipetas y collares que pueden proteger al perro de la picadura del flebotomo. Por el momento ningún método es eficaz al 100%. En zonas de monte, hay que tener en cuenta que entre los meses de mayo y octubre, desde el atardecer al amanecer, es cuando más posibilidades hay de encontrarse con este pequeño y mortal enemigo.

La leishmaniosis tiene síntomas dermatológicos y viscerales. Aunque cada caso es diferente,  los primeros síntomas suelen manifestarse en la piel y en la pérdida de pelo y peso. Conforme avanza la enfermedad, diferentes órganos pueden acabar dañados; normalmente afecta al hígado y/o los riñones. Se puede controlar aunque siempre estará latente. Son frecuentes los brotes y recaídas en los que la enfermedad hace grandes estragos, y es entonces cuando deberá reforzarse con una medicación más fuerte.

En el caso de Suka, aunque esté luchando con todas sus fuerzas y las de Raquel, le ha afectado a los riñones. Parece que llevaba un año con la enfermedad cuando fue rescatada. Quizá, de haber sido tratada desde un principio ahora no estaría en esa situación. Pero esto es algo que nunca sabremos.

Tampoco sabemos durante cuánto tiempo librará Suka su batalla contra la leishmania, pero sí sabemos que le está haciendo frente y que no está sola en su lucha. Mi buena amiga Raquel es la parte fundamental de un tratamiento que, aunque desgraciadamente no será definitivo, hace posible que Suka viva feliz y plante cara a una enfermedad que le acompañará toda su vida. 

 

 
 

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