Cómo conseguir que tu perro sea obediente

Con esfuerzo, constancia, cariño y determinación, y ayuda en mi caso, puse remedio a un comportamiento poco obediente de Nala que, prometo, jamás volverá a lanzarse a ninguna rotonda poniendo en peligro su vida, la de conductores y la mía propia, del susto que me llevé.

 

Quienes tenemos perros sabemos que no hay animales malos o buenos, sino perros mal o bien educados por sus dueños. Hay mascotas que aprenden malos hábitos, más difíciles de corregir a medida que el perro se habitúa a tener un mal comportamiento. Las mascotas, como los niños, necesitan saber dónde están los límites, y enseñarles lo que pueden y no deben hacer es nuestra obligación, con la ayuda de un profesional si la situación se nos escapa de las manos y desconocemos qué pautas seguir.

Si según cifras oficiales uno de cada cuatro hogares en España tiene un perro como animal de compañía, este dato se dispara en el pueblo en el que vivo, y salgo a pasear de forma habitual con mis hijas y mi perra Nala. Me encanta ver cómo Nala corretea por el parque y disfruta como loca del paseo, pero me desespera cuando una de mis hijas, sino las dos, pisa una caca de perro. Dice la tradición que pisarla trae buena suerte, aunque poco me acuerdo en ese momento de refraneros y dichos, y sí del dueño del animal. Con este comportamiento del propietario, ¿qué podemos esperar de su mascota?

Pero, y volviendo al refranero Nadie estamos libres de tirar la primera piedra, reconozco y confieso aquí que -tal vez por el fuerte vínculo afectivo que tengo con mi perra- yo tampoco he sabido hacer del todo bien las cosas con ella, y en esos agradables y largos paseos que daba y sigo dando comprobé, y casi lamenté, lo poco obediente que era. Su mala costumbre a no obedecer mis órdenes se convirtió casi en tragedia cuando en una ocasión se lanzó a una rotonda provocando el caos circulatorio entre los coches que, por suerte, la esquivaron sin ocasionarle daño alguno con el ruido de mis gritos de auxilio de fondo como remate a una situación esperpéntica. Fue entonces cuando opté por acudir a un profesional que le enseñó obediencia básica, -el sit, la tumba, la llamada y el junto-. Antes me indicó varios aspectos que debía tener claros, y que os enumero por si os sirve de ayuda.

1.- Para que un perro sea obediente debe ser equilibrado

2.- Es importante tener un fuerte vínculo de confianza con él y jamás enseñarle bajo el temor o el castigo.

3.- No debe presentar problemas de conducta

4.- Debemos exigirle de acuerdo a su edad y jamás pretender que un cachorro se comporte como un adulto

5.- El propietario debe ser consciente de que esta enseñanza a largo plazo implica su trabajo y dedicación, respetar y seguir pautas adecuadas para que el perro comprenda lo que le pedimos y está motivado en hacerlo.

Con esfuerzo, constancia, cariño y determinación, y ayuda en mi caso, puse remedio a un comportamiento poco obediente de Nala que, prometo, jamás volverá a lanzarse a ninguna rotonda poniendo en peligro su vida, la de conductores y la mía propia, del susto que me llevé.    

 

 

 

 
 

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