Dos perros mejor que uno

Los perros tienden a entenderse entre ellos. Siguiendo ciertas pautas, se convertirán en amigos inseparables.

 

Su compañía es única, pero muchas veces, por el trabajo y otras situaciones, nuestros perros pasan demasiadas horas solos en casa. Es en esos momentos de soledad cuando pueden disfrutar más de la compañía perruna, pues cuando conviven más de uno en casa tienen menos ansiedad que cuando se encuentran esporádicamente durante sus paseos. Dos perros en un hogar pueden compartir juegos, siestas y lametones. Puede que esto nos ponga celosos pero hay que admitir que no sólo el humano les aporta equilibrio y bienestar.

La personalidad de uno y otro se complementan, algo que podemos tener en cuenta a la hora de elegirles acompañante: a un perro activo le viene fenomenal uno más relajado, por ejemplo. De todas formas, cualquier perro, sea nervioso o tranquilo, te agradecerá que pongas otro amigo inseparable en su vida.

Sólo en casos puntuales puedes encontrarte reacciones negativas. Las relaciones siempre están llenas de matices, incluso entre los perros, y ellos también sienten celos de otro que acapara la atención de su dueño, o se irritan si un jovencito irritante se empeña en poner a prueba su paciencia. Es algo normal y siempre tenemos opción de mejorar o aliviar las pequeñas rencillas.

Cuando llega alguien nuevo a casa conviene que la integración sea gradual, sin prisas. Por muchas bondades que tengan los perros, a todos les cuesta un poco acostumbrarse a alguien que será un extraño durante los primeros días. Lo desconocido siempre da algo de miedo, sobre todo para un cachorro al que intentas juntar con un adulto. Es mejor dejar que el pequeño se dé a conocer, sin obligarle. Si siente miedo, deja un espacio entre tus piernas para que pueda correr si se siente amenazado. Dales tiempo y todo irá como la seda. Nadie daba un duro por Clarice Starling y Hannibal Lecter y al final se hicieron súper amigos.

Como medida provisional, se aconseja preparar una habitación para el perrito nuevo, con sus cuencos, su camita y sus juguetes. Y para tranquilizar al otro podemos acercarle durante unos días una manta que hayamos previamente usado con el nuevo inquilino. Así se familiarizará con su olor.

La presentación mejor hacerla en terreno neutral y rodeando a las dos mascotas de toda la tranquilidad y relajación que te sean posibles. Que no noten tensión ni en tu comportamiento ni en la correa que los sujeta (si es el caso). Que repitan los saludos las veces que sean necesarias hasta que se sientan relajados.

Los primeros días, intenta que sus comidas estén separadas. El temor a ver amenazado su cuenco suele ser el punto de conflicto más delicado. En poco tiempo cogerán confianza y comerán cabeza con cabeza.

El primer perro es el que más debe preocuparnos. Es el que tiene una rutina aprendida en tu casa, el que sufrirá más cambios en su vida que, hasta entonces, era idílica. Nadie quiere ver peligrar eso. Vigila que el cambio no sea demasiado brusco para él. El nuevo estará más dispuesto a adaptarse a lo que se encuentre, que seguro será mucho mejor que lo que tenía antes de conocerte.

En tu mano está facilitar la integración de los dos amiguitos peludos. Debes estar muy atento a sus comportamientos y tratar de comprenderlos para buscar remedio a cualquier roce inadecuado. Y no los dejes solos hasta que no los veas realmente relajados.

Hay que tener presente que todas las medidas que adoptes para que tus dos perros se hagan buenos amigos, serán temporales. Un pequeño período de cierta disciplina vigilando su comportamiento dará pie a una idílica amistad entre tres inquebrantable. Porque un perro te cambia la vida y te la mejora, pero dos te la cambian y te la mejoran el doble.

 

 
 

Todo para tu mascota

  • PetsLoverIn S.L.
  • Copyright 2017