Evita que tu perro se coma las plantas de casa

Tu perro es una de las partes más importantes de tu vida, que ya no imaginas sin él o que no quieres ni imaginártela. Te llena el alma, te da alegría y hace soportables esas jornadas tristes que enlutan el corazón de todas las personas de vez en cuando. Pero también te encantan las plantas, que decoran tu hogar y a las que el peludo de cuatro patas mordisquea con demasiada frecuencia. En este artículo te contamos cómo evitar que tu perro se las coma.

 

Antes de nada, es importante recordar que algunas plantas pueden ser muy tóxicas para tu mascota con solo lamerlas o mordisquearlas. Antes de adquirirlas, es importante informarse y evitar aquellas que son peligrosas, aunque siempre debes corregir esos malos hábitos del perro para evitar riesgos potenciales más graves.

Existen más de 500 tipos de plantas de interior y exterior con sustancias tóxicas. Algunos ejemplos comunes en nuestros hogares son:

  • Las plantas de hojas rojas, tipo Planta de Pascua o el Acebo -comunes en Navidad- y las tipo Codiaeum variegatum o Anthurium anturios, también muy conocidos.
  • Bulbos ornamentales como jacinto, narciso o tulipán.
  • Otras plantas comunes como Azalea, Spatiphyllum spp, planta de cinta, falsa palmera, Potos, Dieffenbachia, etc.
  • Cualquier tipo de cactus por sus evidentes espinas u hojas pinchantes.
  • La savia de la planta de Aloe, que tan de moda está.
  • Trébol blanco y hiedra, común en jardines.

 

Una vez dicho esto, es importante analizar si este comportamiento destructivo hacia las plantas es exclusivo hacia ellas o muestra actitudes reprochables también hacia otros objetos, cosas o personas, faltando por ejemplo el respeto a estas últimas. “En este caso, nos enfrentarías a un problema más grave que habría que trabajar previamente”, sostiene Erika Nieto, adiestradora PetsLoverIn.

También es relevante tener en cuenta si esta mala praxis la repite delante del propietario o cuando se queda solo en casa. Este análisis nos revelará si puede ser una conducta para llamar tu atención, el inicio de lo que se conoce como ansiedad por separación o  un tipo de hábito que se ha convertido en obsesión.

“En todo caso si existe una correcta comunicación y comprensión, una relación con respeto, confianza y vínculo adecuados entre el propietario y su perro, recomendaría ejercicios de rechazo, con plantas a su lado, corrigiendo con “No” o “Mal”, con tono seguro y suave, y cuando nos mire con “Muy bien”, premiando su comportamiento. Se trata de que evite el objeto, en este caso la planta; que elija evitarla”, explica Erika.

Es relevante controlar la comprensión del perro sobre el ejercicio y repetirlo pocas veces seguidas. Una gestión incorrecta puede provocar que nuestro peludo de cuatro patas “visite” más veces la planta al buscar la chuche para “tocarla y ser corregido”, matiza la educadora canina, en lugar de evitar siempre la planta.

Con determinación, paciencia y, si llega el caso, ayuda profesional conseguirás que tu fiel compañero de vida no destruya esa planta de interior que te ayuda a sobrellevar la frustraccón de no tener un frondoso jardín. 

 

 
 

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