Mi perro está muy nervioso, ¿cómo le puedo relajar?

Ante una situación de estrés o fuerte nerviosismo tendemos erróneamente a acariciar a nuestro perro, que interpreta las caricias como recompensa ante un comportamiento que, sin embargo, queremos recriminar y modificar. En este artículo te contamos cómo actuar y la importancia de mantener una actitud tranquila, calmada y firme.

 

Hay diversas razones que explican por qué un perro está nervioso. Identificarlas es fundamental para saber a qué tipo de problema nos enfrentamos porque no es lo mismo tratar a un perro miedoso e inseguro que hacerlo con peludos que se muestran seguros y valientes, y son nerviosos.

También debemos determinar si el perro tiene una actitud nerviosa continuada o, sin embargo, se muestra así ante circunstancias concretas. “Ante situaciones puntuales se deben trabajar ejercicios enfocados directamente a modificar la compresión de esa conducta inadecuada”, apunta Erika Nieto, adiestradora canina. Cuando, por el contrario, un perro muestra un comportamiento nervioso continuado nos está indicando que se debe trabajar con la familia todas las áreas de su educación para establecer una nueva y adecuada relación, basada en la confianza y la calma porque, sin saberlo, “la familia podría estar incentivando esa conducta nerviosa”, asegura la adiestradora.

 

Errores habituales

Ante una situación de estrés, miedo, agresividad o nerviosismo los propietarios tendemos erróneamente a acariciar a nuestro fiel compañero. “Es una conducta muy humana consolar a un amigo o calmar a nuestro bebé acariciándole la espalda y diciéndoles frases bonitas como tranquilo, no pasa nada… pero el lenguaje canino no lo interpreta así”, puntualiza Erika.

Nuestro perro entiende las caricias como recompensa. Cuando se siente inseguro, nervioso, desconfiado y asustado aplaudimos su actitud confundiéndole y transmitiéndole que su comportamiento y sentimiento son correctos.     

 

 

Cómo actuar

Lo primero que debemos preguntarnos es si nuestra conducta habitual al relacionarnos con el perro es tranquila y cariñosa. Las mascotas son un reflejo de sus propietarios, un espejo que recrea sus miedos, ansiedades y conducta. “Tu perro aprende de ti. Tu manera de comportarte y ser influye de forma directa en la suya”, sostiene Erika.

Otra cuestión que debemos plantearnos es si realiza suficiente ejercicio físico y si, además de convivir en un entorno humano, se desarrolla, disfruta y se siente útil como perro. Como cualquier animal, tiene necesidades físicas y mentales que satisfacer. “Todos los perros necesitan salir a la calle, pasear, conocer el barrio, relacionarse con su entorno y con otros de su especie, aprender cosas nuevas, afrontar retos mentales, estar motivados, jugar, sentirse queridos, seguros y equilibrados”, asegura la adiestradora. La edad, tamaño, anatomía, raza y actividad física determinarán la cantidad de ejercicio que debe realizar al día.

Ante una situación de estrés y descontrol del perro debemos actuar con seguridad y calma, sin nervios, gritos y frustraciones que aumenten el caos. Si el propietario se hace con el control de la situación sin gritos y exabruptos, el perro respirará un ambiente tranquilo y tenderá a relajarse. Si el dueño pierde los nervios, el can se pondrá más nervioso.

Erika Nieto explica qué pautas debemos seguir: “Respirar hondo, realizar movimientos lentos y no hablar en ese momento al perro porque lo único que conseguiremos en ponerle más nervioso. Debemos indicarle solo lo que pedimos una vez, por ejemplo No, junto. Se debe mantener la calma como si no hubiera ninguna razón para estar nervioso, e ignorar si la gente nos observa. Concentrarnos, actuar con seguridad, alejarse de aquello que le pone nervioso sin salir huyendo distanciándonos poco a poco, con calma”.

 

Técnicas de relajación

Como ya hemos apuntado varios párrafos más arriba, es incorrecto acariciar al perro en picos elevados de estrés y nerviosismo, pero en momentos dulces las caricias y los mimos tranquilizarán y encantarán a tu peludo amigo.

Hay maneras de acariciarle más y menos efectivas. “Realiza caricias suaves en círculo en el pecho o detrás de las orejas. También podemos darle un masaje muscular casero, si sabemos hacerlo, para destensar los músculos que se le contraen”, recalca Erika.

 

 

Y, recuerda, jamás debemos enfrentar a nuestro perro a situaciones que le causan inseguridad. La ayuda profesional te permitirá actuar con mayor efectividad y avanzar de forma progresiva conociendo y entendiendo a nuestro peludo compañero y sus particularidades. Aprenderemos en qué momento exacto actuar, cómo hacerlo, cómo anticiparnos y qué intensidad de voz es la adecuada para lograr el mejor resultado.

 

 
 

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