Racismo inconsciente (o no) contra los perros negros

La dificultad para encontrar hogar de los perros negros ha llevado a bautizar este fenómeno como síndrome del perro negro.

 

Podríamos decir que es absurdo obcecarse con desear que tu futuro hijo sea varón, moreno de pelo rizado, con ojos verdes y médico como su abuelo. Más que nada porque sea como sea, lo vas a aceptar igual. Ese deseo tal vez responda a la necesidad que tenemos de querer controlarlo todo por miedo a que el azar haga de las suyas.

Los perros corren el riesgo de que cuando las personas se disponen a adoptarlos, crean que ese deseo absurdo puedan satisfacerlo gracias a un magnífico catálogo ofrecido por el refugio o la perrera de turno con un listado de fotografías de perros abandonados clasificados por razas, tamaños, colores y habilidades, con una valoración de estrellitas y opiniones de otros usuarios y un ranking del perro del mes. La realidad de estos centros es muy distinta.

Esta actitud, más propia de un comprador que de un adoptante, es la que provoca que se produzca un racismo inconsciente (o no) contra los perros negros. Racismo que es aún mayor si además son de gran tamaño.

Es un hecho que los perros negros son los que más dificultades tienen para ser adoptados. Hay varias razones. Una cultural: en las películas los perros peligrosos o los que acompañan al malo suelen ser negros. ¿Recuerdan a Cujo? Y con esto no trato de culpar al cine sino a la facilidad que tenemos para asimilar estereotipos aunque sean fruto de la ficción.

Otra razón se debe a la luz. El color negro la absorbe totalmente y esto hace menos visibles los rasgos faciales del perro, provocando la falsa impresión de que es poco expresivo y, por tanto, algo antipático. El mejor antídoto para esto es tenerlo en cuenta y no sacar conclusiones sobre el carácter de un perro que, sea del color que sea, lleva encerrado demasiado tiempo en un lugar donde apenas pueden dedicarle el cariño y la atención que necesita. Cualquier perro al que le des un hogar lo harás en poco tiempo más feliz y cariñoso.

En definitiva, los perros negros no cumplen los requisitos del típico perrito dulce de anuncio, y por esto suelen pasar años en los refugios o en las perreras sufriendo la indiferencia de los adoptantes.

Adoptar un perro es de las mejores cosas que podemos hacer pero conlleva cierta actitud madura, y deberíamos tener presente que no se trata de elegir el perro perfecto sino de darle un hogar a un perro que lo necesita y que, a cambio, agradecerá tu decisión con lealtad y cariño hasta el fin de sus días.

Es comprensible y aconsejable que quien quiera adoptar un perro tenga en cuenta las dimensiones de su casa o cualquier situación que pueda entorpecer el día a día de una determinada raza por su tamaño, edad o condición física. Pero una vez tomada la decisión de adoptar un perro conviene que ésta se aleje de ser un simple capricho o la típica necesidad de proyectar cierta imagen cara a los demás o de seguir una moda pasajera. Yo creo que adoptar un animal debería ser una decisión más fruto de una convicción que de un simple deseo.

Que un perro sea negro no es motivo para descartarlo, al revés, dada su desgraciada situación es una razón más para convertirlo en tu oscurito y mejor amigo para siempre. Piensa que él nunca te ladrará por el color de tu piel.

 

 

 

 
 

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