Todo lo que debes saber si quieres tener un SAN BERNARDO

El San Bernardo es un perro grande, bonachón y afectuoso popularizado mundialmente por la película Beethoven.

 

Se trata de una raza que requiere mucho espacio, solo apta para vivir en fincas o viviendas con jardín. Su carácter bueno y manso, excelente con los niños, le convierten en un gran perro de familia. Eso sí, una familia que no tenga problema con el babeo constante de su mascota.

Orígenes

El San Bernardo encuentra su origen en los Alpes Suizos y en el norte de Italia, de donde proviene su principal ascendente, el mastín de los Alpes. Su mezcla con otras razas como el dogo del Tíbet, el terranova o el Gran Danés dieron lugar al nacimiento del San Bernardo actual.

En el siglo XI los monjes del hospicio del paso de montaña del Gran Monte St. Bernard utilizaron perros grandes como escolta y salvamento. Los San Bernardo ayudaron a salvar la vida de muchos viajeros y soldados perdidos entre la nieve y la niebla, ganando fama mundial.

Características

Es un perro de tamaño grande, elegante y fuerte,  que puede pesar entre 60 y 90 kg.

Existen dos variedades, una de pelo corto y otra de pelo largo. Las dos comparten las mismas características físicas: gran talla, cuerpo robusto y cabeza imponente con las orejas caídas a los lados. Sus miembros son musculados.

Su pelaje es denso, liso, generalmente de color blanco, con manchas en diferentes tonalidades de marrón por todo el cuerpo y en la cara a modo de antifaz. Su cola es peluda y larga.

Hogar

Es evidente que el San Bernardo es un perro de tamaño muy grande que requiere mucho espacio, no apto para apartamentos. Esta raza necesita un jardín o espacio abierto para poder moverse con soltura y estirar las patas. Aunque su carácter es tranquilo y reposado, necesita hacer ejercicio diario.

Son perros especialmente buenos y pacientes con los niños, de ahí su apodo de “perro niñera”. Son obedientes, leales a sus dueños y muy tranquilos. Pasará muchas horas a los pies de sus amos, descansando y compartiendo la compañía común en silencio. Pese a ello su imponente tamaño y fuerza, sumado a su carácter protector, les convierte en buenos perros guardianes; su sola presencia ya es un importante elemento disuasorio para  los visitantes no deseados.

Con otros perros su naturaleza es dominante, por lo que tendremos que tener cuidado e implicarnos desde cachorros en su adiestramiento y socialización para evitar posibles problemas de comportamiento.

Una cosa a tener en cuenta a la hora de hacerse con un San Bernardo es que babean, mucho y de forma constante. Dejarán impronta de sus babas por allá donde pasen por lo que una persona especialmente escrupulosa debería pensárselo dos veces antes de decantarse por esta raza.

Consejos y cuidados

El San Bernardo es un perro de buena salud, aunque su esperanza de vida es inferior a la de otras razas, de 8 a 10 años.

Como todos los perros catalogados como molosos, el San Bernardo puede sufrir torsión gástrica, displasia de cadera, displasia de codo y cadera además de una enfermedad específica de esta raza, el síndrome de Wobbler ( anomalía que afecta a la columna vertical). También puede padecer entropión, ectropión y cardiomiopatía.

Requiere un aseo cuidadoso, especialmente en boca y ojos, estos con una gasa empapada en manzanilla desde dentro a afuera. Las orejas también deben ser cuidadas para evitar la acumulación de suciedad que puede provocar infecciones. El pelaje debe cepillarse al menos una vez por semana.

 
 

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