Golpes de calor en los perros

Un golpe de calor en un perro puede convertirse en un golpe mortal

 

Hace poco conocimos que se aprobó una ley en Florida (EEUU) que permitía a cualquier persona romper el cristal de un coche para salvar a un perro que se hubiera quedado encerrado dentro por obra y gracia de la irresponsabilidad o ignorancia de su dueño (o por accidente), quedando expuesto a morir por un golpe de calor. A muchos les parece una extravagancia y una frivolidad que exista tal ley porque o bien les parece más grave reponer un cristal que la vida de un perro o simplemente les parece mal que la Justicia se ocupe de reconocerles unos derechos a los animales. A todos ellos hay que aclararles que esa ley también incluye, obviamente, la posibilidad de romper el cristal para salvar a una persona; y que un cristal roto se repara, la muerte de una mascota no.

Lo único malo de esa noticia es que esté localizada en un único estado y no se haya extendido por todo el mundo. Con un solo dato se entenderá por qué: cualquier perro dentro de un coche con las ventanas cerradas puede sufrir trastornos graves en sólo diez minutos y morir en poco menos que veinte.

Esto puede sorprender porque creemos que un golpe de calor sólo provoca un malestar pasajero. Los humanos tenemos facilidad para eliminar el calor corporal (transpirando, por ejemplo), si nos quedamos encerrados en un coche media hora como mucho nos pillaremos un cabreo con el amigo que nos dejó allí o tendremos que sufrir escuchando sus cedés para aligerar la espera.

Los perros no tienen esa suerte y sólo pueden reducir su temperatura corporal mediante el jadeo, a través de zonas aisladas con poco pelo (como el vientre) y sudando sólo por sus almohadillas. En cuanto a termoregulación están un poco limitados. Al superar los 39º de media, en su organismo se empiezan a desencadenar fallos internos, perdiendo cada vez más el control de regulación de temperatura y provocando problemas vasculares, hemorragias, un edema cerebral o la muerte.

El golpe de calor en un perro puede convertirse en breves minutos en un punto de no retorno. Esto es válido para cualquier raza pero es más grave aún si hablamos de perros con serios problemas respiratorios por su morro chato como los Bulldogs, Boston Terriers, Carlinos o Boxers. Y el riesgo es mayor si tiene alguna cardiopatía o está cubierto de pelo negro, que absorbe más el calor.

Los primeros síntomas de un golpe de calor son el mareo, excesivo jadeo, apatía y debilidad. Los últimos pueden ser el desmayo o el colapso. Si tienes dudas, conviene que compruebes su temperatura con un termómetro colocado en el recto del animal. Siempre es recomendable que haya posibilidades de colocar a la mascota en un lugar más frío o de poder refrescarle con agua. Prevención + reacción rápida + veterinario forman el tridente perfecto para combatir el golpe de calor.

Otros primeros auxilios podrían ser: frotar con alcohol, o cubito de hielo, axilas, ingles y nuca; masajear la parte inferior de las patas para reactivar la circulación; y tener en cuenta que si se le refresca con agua que ésta no esté helada y que no se le fuerce a beber. Todo esto acompañado de cariño y mimos para calmarlo, ya que el estrés juega en contra.

Hay que esperar y desear que, teniendo en cuenta todo esto, la próxima vez que lleves a tu perrito en el coche y decidas salir solo durante un rato, no lo dejes dentro con las ventanas cerradas. Es mucho mejor el inconveniente de llevarlo encima a cualquier parte que volver al auto y comprobar que ya nunca más podrá acompañarte a ningún sitio. Recuerda que eso él tampoco te lo haría.

 
 

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