Cuidados específicos para perros mayores

Todos nos hacemos mayores, pero de nosotros depende tener una buena o mala calidad de vida en la última etapa de nuestra existencia. Con los peludos de cuatro patas ocurre lo mismo. Sí; tu perro está envejeciendo. Ha llegado la hora de cuidarlo un poco más para disfrutar su amor incondicional y desinteresado juntos en su vejez.

 

No todos los peludos de cuatro patas se hacen mayores a la misma edad, depende de la raza, tamaño y calidad de vida que hayan tenido.

En términos generales, se entiende que un perro de raza pequeña y con unos diez kilos en su tapa adulta, pasa a ser mayor a los doce años de edad. Los de raza mediana suelen considerarse ancianos cuando alcanzan los 11 años, mientras que los perros de raza grande y hasta 45 kilos de peso son ya viejecitos con nueve años. Los canes que superar los 45 kilos, pasan a la tercera edad cuando cumplen ocho años.

Los síntomas que revelan que nuestro peludo amigo se está haciendo mayor son muchos, visibles en algunos casos a partir de los seis años.

Es entonces cuando surgen las primeras canas, pierden brillo en la mirada, las piezas dentales se deterioran, se coordinan de forma torpe, se muestran más perezosos y débiles, y van perdiendo capacidad auditiva y visual. Las cataras son habituales en perros mayores, y la principal causa de la pérdida de la visión y, en casos extremos, ceguera total.

 

 

Se vuelven más vulnerables y dependientes, pierden agilidad y destreza pero ganan experiencia, y su capacidad de entrega y cariño permanece igual.

Aparte de la raza y peso, la calidad de vida que tenga durante su vejez y la que haya tenido durante su edad adulta marcarán mucho su bienestar, o falta de él, los últimos años de vida. Que haya sido un perro activo, con una buena alimentación, con el calendario de vacunas en orden y con los cuidados veterinarios precisos son un salvoconducto para pasar una vejez digna, época en la que también podemos seguir varios consejos para hacer más feliz esta última etapa.

 

Pautas y actividades para cuidar a un perro viejo

Ejercicio sí, pero ¿cuánto?

Hay que moverse. No vale estar todo el día tirado esperando la comida y cogiendo peso, que hace más difícil la movilidad ya de por sí reducida con la vejez.

Un perro anciano debe realizar ejercicio a diario, dar largos paseos, jugar con su propietario y moverse para evitar que los músculos se atrofien.

Como mínimo, un peludo sano de edad avanzada necesita 30 minutos diarios de ejercicio moderado. Esta actividad le permitirá tener buena calidad de vida y evitará enfermedades como la artritis o el sobrepeso.

 

Masajes

Hacer un masaje a tu perro anciano va a mejorar su flexibilidad y sistema circulatorio, y va a reforzar la unión que ambos tenéis y el cariño que el perro siente hacia ti al verse mimado, querido y bien cuidado.

Le harás más feliz si ejerces una suave presión sobre su columna vertebral hasta la nuca, masajeando alrededor de las orejas, cabeza y base de las patas.

 

Nadar

Si llevas a tu perro a nadar habrás conseguido un objetivo doble: que fortalezca sus músculos y se relaje. Hazlo en sitios tranquilos, sin fuertes corrientes y procura acompañar siempre al perro para que se sienta cómodo y feliz.

Se trata de una forma saludable de mejorar su calidad de vida.

 

Alimentación: mucha fibra y vitamina C

La alimentación que el perro recibe desde que es cachorro juega un papel determinante en toda su vida, y más en la vejez. En cada etapa, nuestro peludo debe recibir un tipo de alimentación acorde a sus circunstancias, también cuando se hace mayor, momento en el que surgen más complicaciones o enfermedades.

Además, el cuerpo del perro anciano trabaja a un ritmo más lento y hace menos ejercicio, por lo que su cuerpo precisa menos calorías. Los expertos entienden que se debe reducir un 20% la cantidad de calorías que ingiere el peludo amigo.

Las marcas de piensos y latas producen alimento específico para perros sénior que incluyen estas recomendaciones, ricas también en proteínas para contrarrestar la pérdida de masa muscular, y generosas en vitamina C que actúa como antioxidante.

 

Y mímalo, mímalo mucho

Pero, sobre todo, quiérelo y mímalo mucho. Todos o casi todos los males se curan cuando hay amor verdadero y, aunque no puedas hacerle inmortal, conseguirás que se sienta el rey de la casa dándole una vejez feliz.
 
 
 

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