Vómitos frecuentes en los perros

Para los perros, vomitar es un mecanismo de defensa natural y bastante habitual. Sólo en casos concretos hay motivo para la preocupación.

 

En muchas conversaciones de gente que tiene perro es común oír a los más novatos lo preocupados que están porque su mascota vomitó sin motivo horas antes. Yo misma he sido una de esas novatas y he pasado por disgustos cercanos a la histeria cuando mi perra, siendo una pletórica cachorra, llena de energía y salud, vomitaba por un atracón en una cena familiar navideña o por un empacho de palos durante un inocente paseo campestre.

Los perros vomitan mucho, es un hecho. Casi el noventa por ciento de las consultas veterinarias es por esta razón. Es normal asustarse porque el vómito lo asociamos rápidamente a un problema de salud (y a veces se debe a un problema que habrá que tratar con el veterinario), pero para tranquilizar, sobre todo a los novatos, hay que explicar que los perros son engullidores natos de comida. Es instintivo, sienten que deben almacenar comida en el estómago para tener energía cuando haya escasez. El instinto no contaba con que a nuestros amigos domésticos no suele llegarles la escasez pero sí las ganas de almacenar. Así que el "pa cuando no haya" se puede convertir en un "me pasé de la raya" y esto acabar en vómitos.

Hay otro detalle importante: los perros tienen mucha más facilidad para vomitar que nosotros. Es un mecanismo de defensa para compensar su nula capacidad para distinguir qué pueden llevarse a la boca y qué no. O sea, que otra causa de estos vómitos extraños es la ingestión de cualquier cosa que no sea alimento. Esto es más frecuente en los cachorros.

Para ellos, un trozo de ladrillo es comestible mientras nadie les demuestre lo contrario. Y si tienen dudas, la única manera que tienen de resolverlas es comérselo. Sólo su organismo decidirá más tarde lo que deben digerir y lo que deben expulsar mediante el vómito. De ahí que lo de vomitar, para ellos, esté chupado (chupar fue justo lo que les faltó hacer con ese trozo de ladrillo antes de tragárselo).

A veces verás a tu perro intentando vomitar para luego expulsar un alimento intacto, sin digerir. En realidad no estaba vomitando sino haciendo algo con un nombre más complicado: regurgitar. Lo hacen cuando una comida se queda bloqueada en el esófago y no consigue llegar al estómago. Como ves, tu perro puede ser una cajita de sorpresas, y por su hocico entran y salen cosas con mucha facilidad.

Si tu perro vomita por cualquiera de estas razones y se queda tan tranquilo, no suele haber motivo para preocuparse. Sin embargo, sí hay señales que deben alarmarnos y ante las que debemos acudir rápidamente a un veterinario. Si la frecuencia de los vómitos es muy alta, o si el color y el tipo de vómito es oscuro o rojo, si tu perro es muy viejo y tiene una salud delicada, si está decaído o sin apetito, o si también tiene diarrea o fiebre, puede ser un problema más serio de salud.

En cualquier caso, más vale prevenir que lamentar, si tu encantadora mascota vomita y no sabes a qué se debe, acude a un profesional.

 

 
 

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