Cómo bañar a un gato y vivir para contarlo

Los gatos no necesitan que los bañen pero nunca se sabe, puede que un día tengas que hacerlo y no estés preparado.

 

El ser humano ha demostrado que es capaz de realizar grandes hazañas: ha sido capaz de llegar a la luna (o lo que es más difícil aún, tal vez no lo lograra pero fue capaz de hacérnoslo creer); ha coronado la montaña más grande del mundo bajo condiciones infrahumanas; ha construido una muralla de 21.000 kilómetros en terreno montañoso... Entonces, ¿por qué no íbamos a ser capaces de bañar a un gato?

Conviene decir que un gato, en realidad, no necesita que lo bañemos, él se acicala solo a diario y durante unas horitas. Y habría que aclarar que no tiene ningún miedo en especial al agua o al jabón, el gato tiene miedo a cualquier cosa que le sea desconocida. Y si esa cosa es capaz de cambiar, de repente, el estado de su pelaje, de modificar su temperatura corporal y de cubrir toda su piel, el susto se multiplica hasta el infinito.

Un gato puede sentir el mismo miedo por un ruido repentino, un trasportín nuevo o un pepino colocado en el suelo a su espalda de manera sospechosa. Sus inseguridades y temores son muy democráticos y variados. Sólo necesita acostumbrarse a lo novedoso, pisarlo, tocarlo, olerlo, hacerlo suyo. Eso sí, cuanto mayor es más reacio será a querer añadir cosas nuevas a su rutina.

Si tenemos que bañar a nuestro gato es mejor que sea por una buena razón: tiene pelo largo, su piel se ha manchado de grasa o de algo que él no puede limpiarse, tiene parásitos, alergias o sufre un golpe de calor, por ejemplo.

Si hay que acostumbrarlo de pequeño por tener el pelo largo, la misión puede ser más sencilla de lo que creemos ya que será más fácil habituarlo al agua cuando su inmadurez le hace más temerario. Aún así no será cuestión de meterlo en la bañera sin más, hay unos preliminares: "no soy un perrito cualquiera", te dirá con sus ojos abiertos, brillantes y orgullosos.

Lo normal es que sea necesario dedicarle al menos una hora al proceso para que la experiencia no sea un simple trámite sino algo placentero para el minino y para ti. El agua mejor tibia, evitando que le caiga el chorro de la ducha directamente. Muchas caricias, mojarlo poco a poco, que note tranquilidad y un ambiente relajado.

Es recomendable que tenga una toalla cerca para poder agarrarse con las uñas y otra a tu disposición para secarlo en cuanto lo saques. Jabón especial para gatos y, si es posible, que no vea dentro del agua ningún tiburoncito de goma moviéndose, ya sabes que eso le pierde, le da igual estar frente a un abismo o a una masa de agua profunda, irá a por él sin importarle las consecuencias. Temeroso ante la quietud, temerario ante lo que se mueva.

Puede que consigas que el baño se convierta en la única rutina del gato en la que te permita participar. Si es así, con realizarla una vez al mes es suficiente. Dos ya le empalaga.

Si tu gato es adulto y te ves obligado a bañarle, entonces sólo te puedo aconsejar que tengas mucha paciencia y que pienses que si ya conseguiste en su día que se tragara una pastilla, .... no quiero engañarte, esto es mucho peor.

Pero no te preocupes porque tu gato adulto hará lo posible porque no tengas que cambiar sus hábitos. Él te quiere porque le das un hogar, comida, carantoñas disfrazadas de juegos y la sensación ilusoria de que no te necesita.

 
 

Todo para tu mascota

  • PetsLoverIn S.L.
  • Copyright 2018