Embarazadas y gatos pueden ser compatibles

El abandono de gatos debido al temor de las embarazadas a contraer la toxoplasmosis es una mala solución innecesaria.

 

Una de las cosas más curiosas de la relación que tenemos con los animales es la facilidad que tienen muchos humanos para considerar como primera solución, ante cualquier imprevisto o situación conflictiva, el abandonar o incluso matar a nuestras mascotas. Estas son clasificadas de inmediato, en muchos casos, dentro de la categoría de objetos prescindibles de la casa.

Una de esas situaciones se da cuando llega un embarazo. El principal perjudicado, nuestro lindo gatito. La razón, una enfermedad llamada toxoplasmosis. Suele ser una de las primeras advertencias de algunos ginecólogos después de dar la gran noticia. De contraerse, puede provocar problemas e incluso un aborto. La advertencia, por tanto, es lógica. La que no resulta lógica es la conclusión, basada en información incompleta y sesgada (a veces inventada o exagerada), acerca del peligro que supone un gato doméstico como posible fuente de contagio de la toxoplasmosis.

Ya sabemos lo que pasa cuando en temas relacionados con la salud se echa mano de medias verdades y miedos infundados, sobre todo teniendo en cuenta que a las personas nos va mucho la simplificación y el no dedicar demasiado tiempo a informarnos a fondo.

En este caso se provocan muchos abandonos innecesarios de gatos. La versión más extendida de la advertencia sobre la amenaza felina viene a decir que las cacas de los gatos pueden provocar la enfermedad a cualquier embarazada.

Para desenmascarar este bulo conviene primero conocer ciertos detalles de la toxoplasmosis: los humanos podemos contraerla ingiriendo carne cruda o poco hecha o cualquier fruta o verdura no lavada. De hecho, es muy frecuente haberla contraído a lo largo de nuestra vida. La buena noticia es que sólo se contrae una vez y no suele provocar síntomas reseñables ni peligrosos (salvo que estés embarazada). Hay que destacar que a partir de ese momento, daremos positivo en un análisis de toxoplasmosis.

Los gatos la pueden contraer con la ingesta de presas vivas o de huevos infectantes de toxoplasma por contacto con cacas de otros gatos. Estos animales son los únicos donde el parásito produce huevos (coquistes) que luego expulsan a través de las heces. Esos coquistes sólo son peligrosos al madurar a lo largo de entre 1 y 5 días. Un gato con toxoplasmosis tarda entre 15 y 20 días en eliminar todos los coquistes para luego recuperarse completamente y no volver a contraerla.

Si te quedas embarazada y tienes gato, lo ideal es hacerse un análisis y ver la situación respecto a esta enfermedad. Si das positiva es que ya la has pasado y no hay riesgo ninguno. Si das negativa, habría que hacerle análisis al gato.

Si el gato da positivo (sólo un 2% de los gatos da positivo) habría que analizar sus cacas, a ver si tienen coquistes. Puede que el gato haya contraído la toxoplasmosis cuando era cachorro, antes de entrar en casa, y ya esté fuera de peligro. Caso contrario, tenemos un gato que durante dos semanas aproximadamente liberará coquistes en sus heces.

Ahí existe un riesgo pero no es necesario desprenderse del minino salvo que el minino te resulte prescindible y no te importe abandonarlo, y en tal caso, ¿por qué tienes un minino?

Una mujer embarazada se contagiará sólo si ingiere huevos que reposan en las cacas del gato. Las precauciones no están de más pero lo que es seguro es que los coquistes expulsados necesitan más de un día para convertirse en infectantes. Hay una manera sencilla de eliminar el peligro: limpiar a diario la arena del felino. A ser posible, que lo haga otra persona con guantes.

Si quieres estar aún más a salvo, otra opción es estar separada de tu gato durante esos 15-20 días en los que supone un riesgo. Después, no habrá peligro alguno.

Los riesgos no son tan grandes y las opciones de eliminarlos con seguridad son claras y sencillas. No se justifica que algunos profesionales médicos alarmen y exijan que se deshagan del gato doméstico como única solución.

En cualquier caso, si adoptas un gato asumiendo la responsabilidad que eso conlleva, nunca contemplarás la posibilidad de abandonarlo. Encontrarás la solución que no ponga en riesgo la vida de tu futuro bebé, siempre hay alguna sin necesidad de condenar a tu mascota a malvivir sola en la calle. Y piensa que tu hijo nacerá con un amigo fiel bajo el brazo.

 

 
 

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